NO DEMOS A LOS HIJOS PESACADO, ENSEÑEMOS A PESCAR

SOBRE LA FUERZA INTERIOR DE NIÑOS Y ADOLESCENTES

Por Jaguit Rabbi

NO DEMOS A LOS HIJOS PESACADO, ENSEÑEMOS A PESCAR

En el último GIMNASIO PARA LA VIDA, alguien me preguntó en uno de los recreos cuándo fue exactamente que creé este seminario. Mi pensamiento inmediato me indicó que hace tres años, pero mi alma me llevó a un acontecimiento que ocurrió en mi vida cuando tenia cinco. Verano israelí, calor de 38 grados y mi mamá me lleva a la zapatería del barrio, en esa época no había shoppings, a comprarme sandalias. 

- No me gustan las sandalias - le dije. – No me gusta que se me vean los dedos de los pies. Yo quiero los zapatos marrones que están en la vidriera –

- De ninguna manera – Me respondió. – En verano usamos sandalias y sandalias vamos a comprar – 

- ¡Pero yo no me las voy a poner! – Contesté. 

Mi mamá no discutía conmigo. La vendedora trajo las sandalias, chequeó que fueran mi número, mi mamá tomó la bolsa y luego mi mano y nos fuimos de regreso a casa. En el camino me dijo con más calma:

- Jaguiti piensa con lógica. Tus zapatillas te quedan chicas. Si no te pones las sandalias nuevas, no sólo vas a tener mucho calor, también te van a doler los pies. 

Pero yo tenia otra lógica: conseguir los zapatos marrones.

Así, para gran sorpresa de mis padres, las sandalias no salían de su caja y yo me seguía poniendo las zapatillas viejas que de verdad me apretaban y me hacían doler, pero no me rendía. Para una nena de cinco años, conseguir zapatos que sus padres no están dispuestos a comprar, es casi como querer comprar hoy un auto sin tener el dinero. Pasaron algunos días y descubrí que, si de verdad quiero algo y enfoco todos mis pensamientos en eso, mi cabeza puede ser muy creativa a la hora de sugerirme ideas para conseguirlo. En aquella época, mi tía más joven, Magui, solía venir una vez por semana a visitarme y me compraba un helado o una pizza al final de nuestro paseo. A pesar que los números nunca fueron mi fuerte, hice una cuenta rápida: 4 pizzas o helados por mes multiplicado por 12 es más o menos la suma que necesito para comprar los zapatos marrones. Creo que es casi imposible decirle que no a una nena con rulos de cinco años que te ofrece semejante propuesta con sus ojos brillantes. Mi tía no pudo y yo volví a casa con sonrisa de ganadora y en mis pequeñas manos, la bolsa con los zapatos. 

Años después, mi mamá me contó, que en ese momento cuando me vio entrar, le dijo a mi papá: ¨esta nena va a conseguir todo lo que quiere en la vida. ¨ 

Acá va para ustedes el resumen práctico de la historia de los zapatos:

1. Saber lo que querés

2. No conformarte con ninguna otra cosa que no sea exactamente eso

3. Aceptar mientras tanto pasar incomodidades

4. Ser creativo y flexible en cómo vas a conseguir lo que querés

5. Aceptar no saber cuándo se va a concretar tu voluntad

Desde entonces pasaron cuarenta y tres años y gracias al conocimiento de la obra En la Luz de la Verdad, Mensaje del Grial, hoy puedo utilizar mucho mejor mi fuerza interior, ese musculo invisible pero real que todos tenemos, para poder lograr las metas grandes y pequeñas de mi vida. 

Pero el objetivo de este articulo es examinar si nosotros como padres, estamos ayudando a nuestros hijos en el desarrollo de esta fuerza, que la van a necesitar para cualquier cosa que quieran hacer en la vida, o si a raíz de un concepto erróneo del amor, los estamos debilitando, a veces incluso hasta convertirlos en seres internamente discapacitados.

Mirando hacia atrás, puedo decir que recibí una educación excelente de mis padres, amor incondicional, libertad para hacer mi propio camino y un mensaje claro: te estamos dando una caña para que puedas pescar lo que vos quieras. En otras palabras, desde muy chica fui consiente que mis padres no contaban con los recursos económicos como para dármelo todo y por eso, para cumplir mis sueños tendría que utilizar mis propias fuerzas. 

Incluso si los padres tienen todo el dinero como para servir a sus hijos en bandeja de oro, eso no es necesariamente lo mejor para ambas partes. El daño a los chicos: ¨Transformar todo en algo cómodo y fácil para los hijos, contiene en si el peligro más grande de todos, cultivar la pereza del espíritu. ¨ (Extraído del Mensaje del Grial). Y más allá de esto, la sensación de insatisfacción y constante demanda de los chicos hacia los padres, bajo el lema inconsciente de que lo merecen todo. Esta debe ser la razón por la cual el director de Microsoft, Bill Gates, declaró en su testamento que la mayor parte de su fortuna pasará a fondos de caridad, y que sus tres hijos sólo recibirán una pequeña parte. ¨No pienso que sea muy educativo criar a los chicos con millones y millones en el banco¨ dijo el hombre más rico del mundo, y agregó: ¨no va a ser beneficioso para la sociedad ni para mis hijos, guardar la mayor parte de mi dinero para ellos. Mi filosofía es devolver mi fortuna a la sociedad. ¨

En Argentina, me encuentro con muchos padres que dieron y siguen dando a sus hijos ayuda económica a pesar que ¨los niños¨ ya tienen más de cuarenta, y a pesar que su situación económica (la de los padres) no es la de Bill Gates. ¿Cuál es el resultado? Como decía antes, en la mayoría de los casos, chicos que ya son adultos que no son capaces de usar sus propias piernas para avanzar en la vida y que encima están llenos de reclamos y enojos con sus padres. Recientemente, una de mis alumnas me contó que su hijo no le habló durante dos semanas porque ella y su marido decidieron dejar de pagarle a él, su esposa y la nieta, la medicina prepaga. A estos padres yo intento ayudarles a cambiar el ¨chip¨: que el objetivo de su vida es servir a sus hijos y nietos hasta el día en que se mueran y vivir la vida por ellos, por un ¨chip¨ nuevo: hacer su propio camino que continúa incluso durante y después de la paternidad, seguir soñando y principalmente, seguir creciendo y madurando interiormente. Padres que logran internalizar esto y vivirlo, no sólo se sienten más libres, jóvenes y llenos de pasión, sino que, para su gran sorpresa, reciben de sus hijos respeto y valorización. Se transforman en padres que son fuente de inspiración. 

Mi mamá me contó una noche antes de dormir, sobre un rey que quería dejar su reinado a su hijo. El rey le dijo que, para heredar el trono, debe conseguir primero una gran suma de dinero. El príncipe fue inmediatamente con el pedido a su madre, quien enseguida le dio la suma de dinero para presentar ante su padre. El rey recibió el dinero y con cara de enojo, lo arrojó al fuego. - Debes traer más dinero si quieres ser rey - le dijo. El príncipe volvió llorando a su madre y ella, limpiando sus lágrimas de mal criado, le dio una vez más el dinero. Fue el príncipe a su padre y el rey enojado arrojó otra vez el dinero al fuego y le exigió traer una suma aun mas grande. En ese momento, la reina empezó a activar su intuición femenina y entendió que su dulce hijo nunca podría ser rey si no aprendía antes a activar su fuerza interior. Así fue que el príncipe trabajó duro durante años hasta juntar la suma que se le había solicitado. Volvió a su padre con el dinero en la mano y cuando el rey quiso arrojar al fugo lo que el príncipe había ganado con tanto esfuerzo, éste le gritó: ¨ ¡Papá no! ¨ El rey lo miró con amor y le dijo: ¨Ahora sí estás listo. ¨ 

Entonces, como dice el dicho popular: "Dale un pez a un hombre y comerá hoy. Dale una caña y enséñale a pescar y comerá el resto de su vida. " Y mi consejo personal es que no den a sus hijos todo, sino que los acompañen en el desarrollo de su propia fuerza interior.

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