CÓMO Y DÓNDE ENCONTRARLA

Por Jaguit Rabbi

EL ALMA GEMELA

Yanina, una mujer linda y talentosa, en sus treinta, se sienta frente a mí en el espacio de Encuentro Personal y me pide respuesta a una de las preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez: cómo encontrar al amor de su vida. Y con un dejo de tristeza en su voz, agrega: - la verdad, es que cuando miro a la mayoría de las parejas casadas, a veces dudo si es realmente posible – 

En este articulo, intentaré responder a este interrogante desde dos puntos de vista: uno psicológico basado en la filosofía griega y otro espiritual.

Según los griegos, hay 3 tipos de amor: Eros, Philia y Ágape.

 

1-    Eros

Es una forma idealizada de amor, donde la pasión y la atracción física son las fuerzas motoras. El foco de Eros está puesto en el yo: yo te amo porque ME hace sentir bien a MÍ; yo te amo y por eso quiero que ME hagas feliz. Eros es el amor dulce y rosa de las películas, al que todos morimos por alcanzar. El problema es que no es amor de verdad sino enamoramiento, y ésta es la razón por la cual, tarde o temprano, esta etapa termina, y al finalizar, muchas parejas empiezan a hablar del fin del amor y hasta consideran seriamente la posibilidad de divorcio. Lo que no saben, es que no se trata de un final sino del comienzo de otra etapa más grande, el amor propiamente dicho.

2-    Philia

Este amor está basado en el compañerismo o amistad. Es una relación de dar y recibir, en la cual ambas partes obtienen un beneficio recíproco. En una relación de pareja, esta etapa puede finalizar, si uno de los dos deja de sentirse apoyado o si una de las partes comienza a dar preferencia al trabajo, a los padreas, a los hijos o a sus hobbies, a costa de su pareja. Para permanecer vivo a lo largo del tiempo, primero que nada, Philia, debe incluir a Eros y no sustituirlo, porque una linda amistad sin atracción sexual, no alcanzan para la vida de pareja. Y al igual que Eros, Philia debe aspirar en algún momento, a una forma más elevada de amor, el amor incondicional.

3-    Ágape

Amor incondicional. Es un amor que carece de cualquier egoísmo, desinteresado y altruista. Encuentra placer y deleite en dar. El lema de Ágape podría ser: te amo y por eso quiero que seas feliz. Aquí van algunas características concretas: el que ama desea lo mejor para su amado, siente sus preocupaciones, experimenta sus sufrimientos, pero también comparte sus alegrías. Tiene una voluntad profunda de protegerlo para que nada malo le pase. Tiene conciencia constante de no herirlo con ningún gesto, ningún pensamiento, ninguna palabra y definitivamente con ninguna acción. Para crear un amor que dure para siempre, las parejas deben aspirar a esta forma más elevada de amar, que obviamente requiere un trabajo duro, porque todos ya podemos ver cuán lejos estamos de este tipo de amor y cómo el ego nos maneja contantemente.

Quiero señalar, que a pesar que aparentemente, el que ama no gana nada de este dar sin condición, a nivel espiritual, cualquier amor puro despierta la aspiración en uno hacia algo elevado, lo motiva en forma natural a corregirse a sí mismo, lo libera de todas las ataduras de su personalidad y le da la oportunidad de ser su mejor versión.

Claire Rabin, reconocida terapeuta de parejas a nivel internacional, es una de esas psicólogas que basa su trabajo en los tres términos de la filosofía griega, y guía a las parejas consultantes a llegar, a través del trabajo y desarrollo personal, a este nivel más elevado de amor. Lo que es muy interesante, es que incluso ella, admite, que hay parejas que son extraordinarias, cuyo amor describe, como amor entre almas:

¨Hay parejas que no dedican un esfuerzo para llegar a este nivel más elevado del amor. Yo misma llegué a la conclusión que existe lo que se puede llamar amor de almas, a pesar que sólo unos pocos tienen la suerte de encontrarlo. Es un amor muy especial y cuando ocurre, la pareja sabe que le pasó algo fuera de lo común. Este tipo de amor conecta profundamente desde el primer momento, más allá de la atracción romántica, y hay entre ellos armonía completa. A veces parece demasiado bueno para ser verdad y la pareja tiene miedo que se termine, porque relaciones de este tipo tienen una atracción sexual intensa, charlas profundas a toda hora y en todo lugar y amor incondicional. Cuando el hombre o la mujer prueban el gusto de este amor verdadero, saben algo sobre el amor que la mayoría de los seres humanos nunca experimentó. ¨

Lo que ella describe como un caso en un millón, que no es puede explicar en forma racional, es en realidad el amor de almas gemelas o pareja del cielo, como hablan muchos maestros espirituales, en este caso Abd Ru Shin autor del Mensaje del Grial:

Las parejas se conciertan en el cielo: estas palabras indican que toda persona, desde el nacimiento, trae consigo determinadas cualidades personales, que sólo pueden desarrollarse armónicamente mediante la influencia de aquellos que posean características apropiadas. Estas características no son idénticas, sino que las complementan, alcanzando así la plenitud de su valor. Esto no quiere decir que para cada ser humano exista sólo y exclusivamente una persona determinada capaz de formar con él una pareja armoniosa, sino que existen para todos, varios seres humanos portadores de los elementos complementarios del otro. Por lo tanto, no es preciso andar errantes sobre la Tierra durante años para llegar a encontrar a LA persona adecuada.

Entonces, ¿qué sí hay que hacer para encontrar al alma gemela y tener una vida feliz de pareja? Primero y, antes que nada, hay que tomar conciencia de los mandatos familiares y sociales que nos manejan en forma automática y no nos dejan hacer la elección más importante de la vida desde un lugar auténtico y genuino. En segundo lugar, para encontrar el alma gemela necesitamos estar conectados, pero no a Tinder y otras redes sociales que, en la mayoría de los casos, solo pueden traer a nuestra vida parejas casuales, porque se ven bien en una foto, sino que deberíamos estar conectados con nuestra alma. Cuando esto ocurre estamos vibrando una frecuencia energética determinada, y atraemos según la Ley de Atracción, al alma complementaria. Lo que ayuda mucho a esta ley a concretarse y traer a nuestra vida el verdadero amor, es tener claro lo que realmente queremos y rezar por esta unión, que cuando llega, se la puede definir como un milagro y una gracia divina.

Tanto si estamos trabajando sobre la pareja hacia un amor no egoísta, como si hemos sido bendecidos con el amor de almas gemelas, de todos modos, tenemos que volver y definir el amor en su forma pura, que es dar y elevar. Cuando la pareja llega a vivir en esta frecuencia, ocurre otra cosa, que yo llamo Etapa de la Influencia: la pareja siente que su amor no puede quedar sólo para ellos y tiene que expandirse e influir en círculos más amplios. En la mayoría de las parejas, esta es la intención que yace por debajo del deseo de tener hijos. Pero formar una familiar es sólo una manera de dar amor al mundo, y lo más importante es que la pareja recuerde que el único camino para establecer una relación de fuerte y satisfactoria, no es mirar uno al otro y olvidarse de todo, sino, transformar la energía de su amor para cambiar el mundo. 

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