UNA MIRADA ESPIRITUAL SOBRE LA INTERVENCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO

Por Jaguit Rabbi

Aborto

¨Hola Jaguit¨ me escribió por Whatsapp una querida alumna en la noche del voto sobre la ley del aborto. ¨Cuando escucho alrededor mío tanta confusión, lo único que quiero es hablar con vos y conocer tu opinión sobre el tema. ¨ 

Le conté brevemente lo que yo pienso y le prometí una explicación profunda y abarcadora, que es el objetivo de este articulo.

Esta nota está escrita para mujeres y también para hombres que están dispuestos a dejar su opinión de lado por un momento y abrirse a un conocimiento que va mas allá de los cinco sentidos, y permite pensar sobre la vida (y también sobre la muerte, pero este tema es para otro articulo) desde un lugar más amplio. 

En los últimos largos años surgieron vivas discusiones sobre la pregunta de cuándo comienza realmente la vida humana en lo que concierne al plazo legal para efectuar un aborto. Unos defienden que comienza con la concepción, y otros solamente a partir del nacimiento. Finalmente, sin que hubiera razón lógica alguna, se llegó a acordar en algunos países, el plazo de tres meses a partir de la concepción. La legislación actual de esos países, y próximamente quizás también la de Argentina, permite la interrupción voluntaria del embarazo durante los tres primeros meses, pero, aunque según las leyes humanas, esta intervención quede impune, eso no significa que ante las Leyes de la Creación quede sin consecuencias. ¿Cuáles son estas Leyes y cómo actúan? Las leyes de la Creación son sinónimo de las Leyes de la Naturaleza, que se perciben a nivel material y también actúan en frecuencias más sutiles. Por ejemplo, la Ley de Acción Reciproca: a nivel físico o material, si sembramos una semilla de lechuga, no podemos esperar cosechar otra cosa más que lechuga. A nivel sutil, nuestros pensamientos y palabras también son semillas que sembramos minuto a minuto y según esta Ley, en algún momento cosecharemos nuestra siembra. Estas Leyes no toman en cuenta si somos judíos, cristianos, musulmanes o ateos y funcionan en forma automática sin pedir permiso o la opinión del ser humano. Estas Leyes revelan la verdadera voluntad del Creador, tal como explicó Einstein: ¨Yo creo en el Dios que se revela a través de las Leyes de la Naturaleza y no en el Dios personal que se ocupa del destino y las acciones de los seres humanos. ¨ 

Para más información sobre las Leyes, clic acá: https://bit.ly/2Lwhctt

Volviendo a nuestro tema, desde el punto de vista espiritual que claramente es la parte sutil y no material, la esencia del hombre es el alma y el alma comienza el proceso de conexión con el cuerpo físico, lo que se llama reencarnación, en el momento de la concepción. Mediante la unión de óvulo y espermatozoide se origina una combinación de radiaciones que se propaga como un mensaje a una frecuencia transmisora tal, que es captada por alguien afín a la misma longitud de onda. La señal emitida por el conjunto de radiaciones al momento de la concepción, atrae a un alma afín a esa frecuencia, es decir, a un alma con vibraciones similares. 

Hay que entender que un gran número de almas esperan anhelantes la ocasión de poder reencarnar sobre la Tierra. Almas que buscan el modo de corregir sus errores de vidas pasadas y continuar su evolución en una nueva vida. En cuanto se presenta la ocasión propicia, se aferran a los puntos en que ha tenido lugar la procreación, y permanecen allí esperando a que el cuerpo humano adquiera el grado de evolución adecuado para poder hacer de él su morada. Durante esa espera, van tejiéndose los hilos etéreos, recíprocamente, entre el cuerpo en desarrollo y el alma que se mantiene obstinadamente en las cercanías de la futura madre. Una vez que el cuerpo haya alcanzado una cierta madurez, los hilos entretejidos, haciendo de puente, permitirán que esa alma entre en el joven cuerpo, tomando inmediatamente posesión del mismo. Este es el momento en el cual la madre embarazada siente por primera vez el movimiento del bebé.  

Quizás podrán imaginarse ahora con más facilidad la importancia que puede tener una intervención humana en este proceso. Una interrupción voluntaria produce efectos más allá del cuerpo de la mujer. Si se practica un aborto, aun antes de la entrada del alma, se destruyen los hilos previamente tejidos para su nuevo cuerpo, provocando la ruptura de los lazos de radiación que se han formado entre el alma que espera y el cuerpo en gestación. 

Si entendiéramos profundamente El Mandamiento ¨No Matarás¨ podríamos apreciarlo no sólo en su acepción material y darnos cuenta que aplica a cualquier tipo de aniquilamiento: esperanza, talentos y posibilidad de desarrollo entre otros. Cuando el aborto es ejecutado, se destruyen las esperanzas de un alma de poder continuar su evolución. 

Esta sutil comprensión fue captada por la intuición femenina de varias de mis alumnas que hicieron abortos hace muchos años, hablo de veinte o treinta años atrás, y que, hasta el día de hoy, cuando piensan en ello, se llenan de arrepentimiento. Si pudieran volver el tiempo atrás, jamás lo harían de nuevo. 

¿Y qué pasa con los embarazos no deseados? Si fueran por violación o incesto, yo personalmente, estoy a favor del aborto, pero no creo que sea la verdadera y profunda solución. Yo creo que una sociedad que presenta un fenómeno tan horrible como este (más la corrupción que ya todos conocemos), es una sociedad en decadencia moral y que al igual que Sodoma y Gomorra (de la Biblia) o Haití en nuestros días, va en camino hacia la auto destrucción si no se despierta a tiempo. Despertar significa primero y, antes que nada, invertir en educación. No solamente educación para cuidarse del embarazo, sino para cuidar el honor y el respeto del cuerpo y alma de la mujer. En otras palabras, educar que la expresión sexual no puede ocurrir sin amor y compromiso y fomentar el uso de los dos preservativos: preservativo como método anti conceptivo y preservativo para el alma. 

Yo también, como muchas mujeres feministas, tengo grandes criticas a las instituciones religiosas que en muchos aspectos discriminan a la mujer y soy completamente alérgica a los hombres machistas. Pero como estoy convencida de la verdad de las Leyes de la Creación, elijo no violarlas ni siquiera por mi libertad como mujer. Además, decidí no ser reaccionaria a siglos de opresión, tanto patriarcales como religiosos. Ir en contra de mi esencia femenina sólo por llevar la contra, tiene un costo demasiado alto. Mi decisión en cambio, es ser una Mujer Reina: revolucionaria, no reaccionaria. La fuerza de la Mujer Reina se basa en la conexión con su energía sutil que no tiene nada que ver con debilidad, sino con su don de conectarse con la Luz, con todo lo que va más allá de lo terrenal. Con este regalo, que también contiene nobleza y libertad, ella muestra al hombre el camino a seguir en el mundo material. Mujer Reina tiene la corona de un liderazgo espiritual. Esta es su misión más importante. 

Quizás, yo no voy a poder cambiar el mundo, a pesar que es mi sueño más grande, pero definitivamente quiero contribuir con mi granito de arena a este cambio tan necesario en la situación de las mujeres. Este es el objetivo del seminario REINA, los Secretos de Mujeres Inolvidables:

Domingo 5 de agosto de 10 a 14 hs - Palermo

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